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Contabilidad formal vs contabilidad real de una empresa

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Por: Néstor Setzes(*)

Existen en toda empresa dos contabilidades: la formal y la real. La formal también llamada “legal-impositiva”, o “
” La real también llamada “de gestión”, y campo de actuación del sector de finanzas de la empresa. Ambas deben coexistir pero nunca deben ser confundidas, ya que tienen objetivos e instrumentos de medición distintos.

La contabilidad formal persigue como objetivo “mantener una relación estable y sana con los distintos organismos estatales de recaudación y control y con los sindicales”, para lo cual se centra en la liquidación y control de impuestos y aportes, y la liquidación de remuneraciones.

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Este trabajo en las PyMEs generalmente lo realiza un estudio contable externo.
Aquí se trabaja en base a respetar los aspectos jurídico-impositivos tanto de nivel nacional, como provincial y municipal, como así también los respectivos convenios colectivos de trabajo en lo que a las liquidaciones remunerativas respecta. En el caso de las sociedades, y a los efectos de la correcta liquidación de impuestos se realiza el correspondiente “Balance general”. Allí figuran el “Estado de situación patrimonial”, el “Estado de resultados” y el “estado de origen y aplicación de fondos” entre otros instrumentos. Tienen aquí vital importancia las amortizaciones como costo, las que son establecidas por la autoridad competente.
También las normas para el cálculo de las ganancias sobre las que se paga un impuesto muy importante en el esquema tributario vigente, denominado “impuesto a las ganancias”.
El balance se hace una vez al año y sus resultados y análisis llegan varios meses después de vencido el período de estudio (ejercicio económico).
Esta contabilidad no es una herramienta adecuada para la toma de decisiones empresarias, tanto estratégicas como del día a día.

La contabilidad real, en cambio tiene como objetivo “la medición de resultados e indicadores en tiempo real para la toma de decisiones empresarias”.
Este trabajo debe realizarse en la empresa de manera permanente y con instrumentos distintos a los de la contabilidad formal.
Entre esos instrumentos se destacan los análisis financieros y análisis económicos discerniendo unos de otros, el costeo variable, los indicadores de gestión, los análisis de proyectos, etc.
A los efectos de controlar la contabilidad real es menester llevar constantemente la evolución de variables como el estado patrimonial real con bienes de capital fijo a precios de mercado, las cuentas a cobrar con su composición y calidad, las cuentas a pagar (ídem anterior), las disponibilidades y su composición, la valorización del stock, la rentabilidad de la inversión, el punto de equilibrio, el costo fijo, la productividad y las distintas relaciones entre estos y otros datos, con los que se construye el “tablero de comando”.
En el “tablero de comando” se vuelcan aquellos datos e indicadores imprescindibles para la toma de decisiones tanto estratégicas como operativas. Dicho instrumento no debe ser excesivo ni tampoco incompleto ya que en ambos casos no será de utilidad. A modo de ejemplo, el SICFIE como sistema es una herramienta de la economía real de la empresa.
El empresario habitualmente confunde ambas contabilidades, y tiene la percepción acertada de que la contabilidad formal no sirve para la toma de decisiones, pero muchas veces trata de basar sus decisiones en los datos que emanan de allí con la consecuente frustración.
Lo que sucede generalmente en las PyMEs es que no se tiene identificada y debidamente separada la contabilidad real, la que debe manejarse aparte de la formal y de ser posible por personas distintas.
Por ejemplo y como ya se mencionó, el estudio contable responsabilizándose de la contabilidad formal con ese objetivo claro, y la sección Finanzas de la empresa responsabilizándose de la contabilidad real.
Si así se hace todos los involucrados saldrán beneficiados.
Por un lado se beneficia el estudio contable a partir de tener un objetivo claro y no sentirse presionado a tener que aportar soluciones sobre la economía real, teniendo que construirlas sin contar con los datos e instrumentos pertinentes.
Por otro lado se beneficia el empresario, quien podrá definir con claridad donde buscar la información necesaria para respaldarse y guiarse ante cada decisión, logrando así no sentirse “huérfano de datos” cada vez que decide y disminuyendo significativamente las posibilidades de error.
Esto último condición necesaria para la sobrevivencia, mantenimiento y crecimiento de su empresa.

Néstor Setzes SICFIE, Asesoramiento y Control PyME - Coaching empresario

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