El embrague de una moto

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El embrague entra dentro de los conceptos básicos del funcionamiento de una moto; su accionar es simple pero fundamental a la vez, puesto que se encarga de separar o unir el giro del motor a la transmisión de la rueda trasera; decidiendo que la transmisión de la fuerza se lleve a cabo o no.

Cuando en el cambio seleccionamos la posición neutral (N) no hay ninguna marcha engranada y el motor gira libremente, pero cuando hay una marcha engranada el giro del motor se transmite a la rueda trasera, y la moto avanza.

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Para que sea posible pasar de neutral a una marcha, o de una marcha a otra, existe el embrague, ya que en ese momento de transición de la transmisión es el encargado de unir o desunir ambas partes, motor y caja de cambios, y como resultado rueda trasera.

El embrague está formado por: Cigüeñal (de donde llega el giro del motor), Volante, Disco de fricción, Plato de presión, Muelle o resorte de diafragma, Eje conducido (donde es transmitido el giro del motor y va a la rueda), Cojinete de empuje, Cubierta, Anillos de apoyo, Tornillos de fijación, y Anillos.

En posición de reposo, cuando no interactuamos, el embrague se encuentra acoplado por el empuje del plato de presión, que hace que el disco de fricción haga contacto con el volante. Pero cuando se presiona la maneta del embrague lo que se consigue es que el disco de presión se separe del disco de fricción, por lo cual ambas partes quedan desunidas.

Supongamos que el motor está en marcha. En tal caso el cigüeñal gira, y con él el volante al que está unido. Si el embrague está acoplado, el movimiento es transmitido a la caja de cambios, pero si está desacoplado porque nosotros lo desembragamos manualmente a nuestra voluntad, el giro del cigüeñal no llega a transmitirse al eje conducido, y por lo tanto tampoco a la caja de cambios.

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Cuando se cambia la marcha se hacen tres cosas a la vez: dejar de acelerar, accionar el embrague y cambiar de marcha.

En ese momento se desembraga para que el proceso de cambio de marcha no se vea afectado por el giro del motor, y cuando se suelta el embrague y se lo vuelve a embragar, se debe hacer poco a poco para que, por fricción, las partes que pasan a estar en contacto se unan gradualmente y el paso a una nueva marcha suceda con suavidad. En la acción el embrague se interrumpe por tanto la conexión entre el motor y la caja de cambios, donde si está seleccionada la posición neutral (N) el giro no llegará a la transmisión secundaria y por tanto a la rueda, con el mismo resultado que obtendríamos si accionásemos el embrague. En el momento que en la caja de cambios hay una marcha engranada, el giro del motor llega hasta la rueda trasera si el embrague está acoplado.

Más crucial aún es cuando arrancamos y pasamos de estar parados a estar en movimiento; en este caso el giro del motor y el volante al final del cigüeñal van a encontrar un disco de fricción estático, y ahí es donde entra nuestro tacto, para que el acople sea progresivo y podamos ponernos en marcha poco a poco. Si el motor encuentra una rueda que no puede girar se parará, por lo que de nosotros depende que este proceso se lleve a cabo con éxito.

Por Rogelio Dell’Acqua

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