El gran aporte de los frenos que no se bloquean

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El gran aporte que la industria automotriz ha hecho a la seguridad vial, han sido los frenos ABS, Anti-lock Brake System, o sistema de frenos que no se bloquean. La primera marca que los utilizó en vehículos de serie fue Mercedes-Benz, que a principios de los años 80 lo introdujo como equipo opcional en un Clase S, aunque desde 1978 Bosch ya tenía la patente. Este es un adelanto que está cumpliendo entonces 40 años de desarrollo.

A partir del uso de este sistema han surgido algunos mitos sobre su utilización. El principio fundamental de esta tecnología se basa en la necesidad de evitar que las ruedas se bloqueen durante la frenada, pues cuando esto sucede se pierde el control del vehículo. Por esta razón es importante aclarar que la función principal para lo cual fueron creados los ABS fue para permitirle al conductor maniobrar durante la frenada y así poder eludir obstáculos.

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Los sistemas de frenos con ABS disponen de sensores de velocidad en cada una de las ruedas para que capten el bloqueo, envíen una señal a un módulo de control y este, a su vez, dé una orden electrónica a un cuerpo de válvulas. Este último módulo libera momentáneamente la presión del líquido de frenos para que la rueda se desbloquee y así, sucesiva e intermitentemente, hasta que el vehículo se detenga de manera completa y segura.

Esta operación de presionar y liberar los frenos la siente el conductor. Cuando el sistema actúa, algunas personas sienten la vibración y dejan de oprimir el pedal, lo que puede conllevar a un accidente.
Gracias a su comprobada efectividad en la mayoría de los casos, el sistema ABS ha venido implementándose en prácticamente todo tipo de vehículos, automóviles, camionetas, y camiones, incluyendo las motocicletas.

Con el desarrollo de las ciencias informáticas, a partir de los años 90 los frenos ABS han venido evolucionando sin pausa, al punto que hoy son considerados como equipos indispensables de asistencia a la conducción.

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Es así como en la actualidad cuentan con funciones de compensación del frenado en función de la carga del vehículo, pues en la medida en que esta aumenta, unos sensores captan la novedad y hacen trabajar las válvulas que modifican la capacidad de frenado de las ruedas traseras.

Además, con el ABS también se puede controlar la tracción de las ruedas motrices porque si comienzan a patinar, los frenos pueden entrar a limitar esa anomalía y dosificar la potencia para una marcha más segura.

Unido a lo anterior, con el sistema ABS también se puede prevenir un descenso sin control por una pendiente pronunciada, así como que el vehículo se descuelgue en una subida muy empinada.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) recomienda también la compra de vehículos y motos que vengan equipados de fábrica con el Control Electrónico de Estabilidad (ESC).

Lo bueno

Los beneficios del ABS son claros pues las distancias de frenado pueden reducirse hasta en un 15 %. La fuerza aplicada al pedal de freno no debe ser interrumpida para evitar bloqueos pues precisamente el ABS la regula automáticamente. Durante una frenada de pánico, las llantas continúan girando, pero controladamente, para permitir la maniobrabilidad del vehículo mientras se reduce la velocidad. En una unidad sin ABS, las ruedas se bloquean, frena “en seco” y el auto sigue derecho, sin control ni posibilidad de maniobra.

Lo malo

Según estudios de la agencia estadounidense para la seguridad en carretera –NHTSA–, en terreno despavimentado su efectividad se reduce hasta en un 26 %, pues es ahí cuando el labrado de las llantas tiene que apoyarse pleno sobre tierra o pedregullo para lograr la detención. Pero si el ABS comienza a actuar, se obtiene el efecto contrario y se alarga la distancia de parada. Por esta razón algunas motocicletas de alta cilindrada, vienen equipadas con la posibilidad de desconectarlo.

Pero viéndolo desde la óptica estadística, estudios realizados por la agencia nombrada y por el Instituto Japonés para la Investigación de Accidentes de Tránsito, coinciden en que sin importar las condiciones de la vía, de cada tres vehículos accidentados, uno tiene frenos ABS mientras que los otros dos no, lo cual demuestra su decisiva eficacia.

Por David Gil

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