Aluminio gana espacio en el cableado automotor

POR TALLER ACTUAL

Ferrari, BMW, Tesla y fabricantes chinos avanzan con este material para reducir costos y peso en vehículos eléctricos.

La industria automotriz está modificando algunos de sus componentes tradicionales en busca de mayor eficiencia, menor peso y reducción de costos. Uno de los cambios que comienza a tomar fuerza es el reemplazo parcial del cobre por aluminio en los sistemas de cableado de los vehículos.

Fabricantes como Ferrari, BMW, Tesla y distintas marcas chinas de vehículos eléctricos ya incorporan soluciones con conductores de aluminio, un material con menor costo y menor peso que el cobre.

Durante décadas, el cobre fue el material elegido para las instalaciones eléctricas automotrices debido a su excelente capacidad de conducción. Sin embargo, el incremento de su precio y las dificultades para garantizar el abastecimiento impulsaron a las compañías a evaluar alternativas.

De acuerdo con estimaciones de J.P. Morgan difundidas por Reuters, la sustitución del cobre por aluminio podría representar cerca del 2% de la demanda mundial de cobre durante este año. La proyección indica que esa participación podría crecer hasta el 6% hacia 2030 si la tendencia se extiende a sectores como automóviles, energía y electrodomésticos.

El contexto está marcado por valores elevados del cobre, impulsados por la demanda vinculada a energías renovables, infraestructura eléctrica, centros de datos y la expansión de los vehículos electrificados.

Menor peso y costos más competitivos

El aluminio presenta dos ventajas relevantes para la industria automotriz: su menor precio y su menor densidad.

Mientras el cobre mantiene valores elevados, el aluminio cotiza en niveles considerablemente inferiores. Además, en los vehículos eléctricos cada kilogramo reducido puede contribuir a mejorar la autonomía o disminuir las exigencias sobre el sistema de baterías.

Ferrari fue una de las marcas que avanzó con esta tecnología. La compañía italiana, que ya utiliza aluminio en diferentes partes estructurales de sus vehículos, comenzó a incorporarlo en los cables de alimentación del modelo híbrido 296 y luego extendió su aplicación a otros desarrollos, incluido su primer vehículo eléctrico, el Luce.

Según la empresa, esta solución puede reducir hasta un 20% el peso del cableado. Desde Ferrari explicaron que la elección del aluminio responde a criterios de rendimiento y eficiencia, además del aspecto económico.

BMW también cuenta con experiencia en esta tecnología. La automotriz alemana comenzó a utilizar conductores de aluminio en el Serie 1 en 2011 y posteriormente amplió su implementación en modelos híbridos y eléctricos equipados con la tecnología eDrive.

El impulso de China y Tesla

El mercado chino, principal escenario mundial para los vehículos eléctricos, también está acelerando la adopción del aluminio.

En 2025, las autoridades de China promovieron iniciativas para impulsar el reemplazo del cobre por aluminio en diferentes aplicaciones industriales. En el sector automotor, fabricantes como AVATR, XPeng y Xiaomi ya incorporan soluciones con cableado de aluminio.

Tesla fue una de las compañías que marcó el camino en esta tendencia. La marca estadounidense comenzó a utilizar esta alternativa con el Model Y en 2019 y posteriormente profundizó su aplicación en otros modelos, como la Cybertruck.

Para los fabricantes eléctricos chinos, donde la competencia por precio es cada vez mayor, reducir costos en cada componente se convirtió en una estrategia clave para sostener la rentabilidad.

El proveedor JONVER, especializado en componentes para vehículos eléctricos, informó que la participación de sus productos de cableado de aluminio pasó de representar alrededor del 20% de sus ventas en 2023 al 30% en la actualidad.

Los desafíos técnicos del aluminio

Aunque ofrece ventajas económicas y de peso, el aluminio también presenta limitaciones frente al cobre.

Su capacidad de conducción eléctrica es menor, por lo que requiere diseños específicos o mayor cantidad de material para transportar la misma corriente. Esto representa un desafío especialmente en aplicaciones donde el espacio disponible es reducido.

Otro punto de análisis es su impacto ambiental. La producción de aluminio requiere un elevado consumo energético y, dependiendo del origen de esa energía, puede generar mayores emisiones de carbono.

Por este motivo, algunos fabricantes mantienen el cobre en aquellos sistemas donde sus prestaciones siguen siendo superiores y evalúan el aluminio en aplicaciones donde el ahorro de peso y costos resulta más relevante.

Según Nexans, uno de los principales fabricantes mundiales de cables, la migración hacia aluminio dependerá en gran medida de la diferencia de precio entre ambos materiales. La compañía considera que el cambio se acelera cuando el cobre supera aproximadamente 3,5 veces el valor del aluminio, una relación que actualmente ya se encuentra por encima de ese nivel.

Un cambio que impacta en la cadena automotriz

La sustitución del cobre no significa que este material pierda relevancia. Por el contrario, seguirá siendo fundamental para la expansión de redes eléctricas, energías renovables, infraestructura tecnológica y movilidad eléctrica.

Sin embargo, la industria automotriz ya comenzó a modificar sus estrategias de abastecimiento y diseño para adaptarse a un escenario de mayores costos de materias primas.

Algunas estimaciones señalan que entre el 25% y el 30% de los componentes que actualmente utilizan cobre en sectores como energía, automoción y electrodomésticos podrían migrar hacia aluminio en volumen de metal hacia 2030.

Para talleres, distribuidores y proveedores de autopartes, esta evolución representa un nuevo cambio tecnológico asociado a la electrificación del vehículo y a la necesidad de incorporar nuevos materiales dentro de los sistemas eléctricos.

La transición energética mantiene firme la demanda de cobre, pero el aumento de precios acelera la búsqueda de alternativas. En la industria automotriz, el aluminio comienza a ocupar un lugar estratégico en componentes donde puede ofrecer eficiencia, reducción de peso y competitividad.