Casco homologado: la mejor protección al conducir

POR MOTO ACTUAL

En el Día Mundial del Cerebro, recuerdan la importancia del casco para prevenir lesiones graves en motociclistas.

Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha que busca concientizar sobre la prevención de enfermedades neurológicas y el cuidado del órgano más complejo del cuerpo humano. En seguridad vial, el mensaje es contundente: utilizar un casco homologado y correctamente abrochado es la medida más efectiva para proteger el cerebro al conducir una motocicleta.

Los traumatismos de cráneo continúan siendo la principal causa de muerte en siniestros que involucran motocicletas. Por este motivo, la Ley Nacional de Tránsito 24.449 establece como obligatorio el uso de casco normalizado tanto para el conductor como para el acompañante.

Cómo elegir un casco seguro

Al momento de comprar un casco, los especialistas recomiendan optar por un modelo integral, ya que ofrece la mayor cobertura y protección. También es importante verificar que cuente con homologación bajo normas como IRAM-AITA 3621, ECE 22.05 o DOT.

Además, se aconseja elegir el talle adecuado, revisar la fecha de fabricación y reemplazar el casco si sufrió un impacto, aunque no presente daños visibles. Otro aspecto fundamental es llevarlo siempre correctamente abrochado, ya que un casco mal ajustado puede desprenderse durante un accidente y perder su capacidad de protección.

Más control con código QR

Desde la entrada en vigencia de la Resolución 222/2025, los cascos comercializados en Argentina deben incorporar un código QR en su etiquetado. Esta herramienta permite verificar las certificaciones del producto y mejorar su trazabilidad, facilitando la identificación de cascos homologados.

Cómo protege el cerebro

El casco está diseñado para distribuir la energía del impacto mediante su estructura externa y absorber parte de esa fuerza con el material interno. Este sistema reduce la desaceleración que recibe el cerebro y disminuye el riesgo de traumatismos craneoencefálicos, hemorragias y otras lesiones neurológicas. La visera, además, protege el rostro y los ojos frente a piedras, insectos, lluvia y otros elementos presentes durante la circulación.

Fuente: CAFAM