
Podemos definir al compresor volumétrico, como un dispositivo de sobrealimentación, conectado al cigüeñal a través de una correa o una cadena de transmisión, que comprime al aire en el múltiple o colector de admisión por medio de lóbulos, paletas, tornillos o perfiles en espiral.
Muy usados en el pasado, los compresores volumétricos absorben potencia mecánica y debido a ello tienen un rendimiento inferior, por ejemplo que un turbosobrealimentador, actualmente muy utilizado sobre vehículos con motores nafteros (de ciclo Otto), o gasoleros (de ciclo Diesel). Como ventaja o en compensación, elimina el retardo de entrega de potencia, y mejora también la disponibilidad de potencia a regímenes de velocidad más reducidas. Sin duda, la multiplicidad de los caminos relacionados con la sobrealimentación es amplia. Tal es el caso del motor Volkswagen, de 1,4 litros y 4 cilindros en línea, denominado TSI “Twincharger” con sobrealimentación doble (turbocompresor TGV y compresor centrífugo) montado en un modelo Golf de la marca alemana, del año 2007.

Con este sistema de “sobrealimentación doble“, se logra que un motor “1.400“ entregue una potencia de 170 CV. Este motor es un ejemplo del “downsizing“, es decir chico y de baja cilindrada. Otro ejemplo de sobrealimentación doble, es el caso de la Lancia Delta S4 de competencia, de la década del ’80, también usando un turbocompresor y un compresor volumétrico del tipo Volumex, comandado en este caso por una cascada de engranajes desde el cigüeñal. El propulsor del Lancia Delta S4 fue potenciado por Abarth, con 4 cilindros en línea y 1.800 cm3 de cilindrada total, entregaba 400 CV. De potencia máxima a 8.000 rpm.