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Lavar un auto no es tan sencillo


Algo tan habitual como "lavar un auto" parece un trámite sencillo y sin mayor importancia, tanto que muchas personas lo hacen en sus casas, garages, estacionamientos, o como en la mayoría de los casos, en algún lavadero de autos, de los muchos que hay en la Ciudad de Buenos Aires.

Sin embargo -y lo que generalmente se ignora-, lavar un auto debe hacerse cumpliendo con una gran cantidad de regulaciones fundadas entre otros Puntos, en el "Cuidado del Medio Ambiente".

Al lavar un vehículo, se generan efluentes líquidos y residuos sólidos clasificados por la Ley como "Residuos Peligrosos", constituidos por los detergentes, hidrocarburos, grasa, alquitrán, heces de aves y otros elementos presentes en el vehículo, y que son eliminados durante el lavado. Este efluente y residuos, de ninguna manera pueden  volcarse ni en el sistema cloacal, ni mucho menos en el pluvial, pues en cualquier caso terminarán polucionando los cauces de agua en dónde finalmente, estos se vuelcan.

Por esta razón, todos los lugares donde se laven vehículos, deben contar inicialmente con una "Autorización de Vuelco a Colectora" generada por AySA, que además exige una importante infraestructura (con sus planos aprobados y memoria descriptiva de los procesos ) para colectar los residuos sólidos en cámaras decantadoras y una "Cámara de  Toma de Muestras y Aforo", donde tanto este Ente como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable y otros,  controlaran la calidad y cantidad de los efluentes generados, para que se inscriban dentro de los parámetros exigidos.

Todo el residuo sólido deberá decantarse y colectarse de manera tal que una vez por año, y a través de empresas legalmente autorizadas, se retire con camiones atmosféricos con un "Manifiesto de Transporte" que indicara el lugar donde estos residuos sólidos serán finalmente dispuestos, ya sea por  el sistema de "landfarming" o incinerados, y generando un "Certificado de Disposición Final".

Este Certificado, será parte de la Declaración Jurada Anual Decreto Nº 674/89, que indefectiblemente todo lavadero de vehículos debe presentar, sobre pena de severas multas y hasta clausura. 

Tal es la importancia del manejo de estos Residuos Peligrosos, que todo lavadero debe estar inscripto como "Generador de Residuos Peligrosos" según la Ley Nacional 24051, y también en la Ley 2214 del Gobierno de la CABA., requisitos sin los cuales no puede operar.

Asimismo, si el establecimiento se encuentra radicado dentro del ámbito de la Cuenca Hídrica Matanza Riachuelo, debe estar registrado en el padrón del ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), Ente que también ejercerá el control de los efluentes y sólidos generados.

Todos los lavaderos deben además  cumplir con la Ley  123 de Impacto Ambiental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y obtener un Certificado de Aptitud Ambiental que les permitirá habida cuenta de su cumplimiento, operar en el ámbito de la Ciudad.

Lo anteriormente señalado, son solo los requerimientos que debe cumplir cualquier lugar donde se laven vehículos en lo referente al Medio Ambiente, pero además, deben tener una Habilitación Municipal vigente, a nombre del explotador y por supuesto estar dentro de las obligaciones  generales y especificas para esta actividad en particular; sin lo cual de ninguna manera puede funcionar en el ámbito de la Ciudad, y su incumplimiento puede derivar en la clausura inmediata del local.

Hay otra serie de requisitos que un lavadero de autos debe cumplir, como las Leyes 5920 y 1540 del GCABA, las Resoluciones 463/2009, 886/15, 84/12, 85/12, y 900/15 SRT, y la Ley Nacional 19587/72 en lo referido a Higiene y Seguridad y sus Decretos Reglamentarios.

Naturalmente junto a esta larga lista de requisitos, como en cualquier otra actividad, se debe cumplir con todo lo referente a Registración de Personal y al Convenio Colectivo de Trabajo, Leyes de Seguridad Social, AFIP, AGIP, Obra Social, Sindicato, ART, etc.

Es después de esta extensa enumeración de obligaciones para funcionar dentro de la legalidad, que puede explicarse el “porqué” de la gran dispersión de precios  para el lavado de un vehículo que puede detectarse en el mercado, ya que cualquier usuario puede lavar entre 250 y 1000 pesos en  distintos lavaderos.

Esta gran diferencia, está generalmente  dada por el cumplimiento o no de las muchas obligaciones de la actividad, ya que el costo para funcionar legalmente debe obligatoriamente reflejarse en el precio, por lo que un Lavadero de Autos que funcione dentro de la legalidad y formalidad, no puede ofrecer sus servicios a menos del equivalente a aproximadamente de nueve o diez litros de nafta súper.

Queda en la voluntad -y conocimiento del tema- de los usuarios, el elegir entre quienes hacen frente a todas sus obligaciones para con el Medio Ambiente, el Estado y la Sociedad,  y aquellos que por no hacerlo, ofrecen un servicio mucho más barato, pero atentan contra todo aquello que constituye nuestra vida en la normalidad y además ponen en peligro la continuidad de los lavaderos que  funcionan legalmente.

Para más información: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Teléfono: (011) 4460-0555

Fuente: CALAMA – Cámara Argentina de Lavaderos Manuales y Automáticos de Automotores

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