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El gigante del desierto, ideado para cruzar el Sahara

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En el Salón Rétromobile de París, esta vez la estrella no fue un auto soñado por cualquier mortal sino un Berliet T100, o el "gigante del desierto", tan grande que cualquier automóvil a su lado parece de juguete.


Hasta los años 70, Berliet era una de los fabricantes de camiones más importantes del mundo, pero actualmente, la marca lionesa fue insertada en lo que es hoy Renault Trucks.
Corrían los años 50, y Berliet era uno de los líderes del mercado y Francia seguía siendo una potencia colonial (Indochina, buena parte de la mitad norte de África), y fue así que en el país galo pensaron que podrían encontrar petróleo en una zona del Sahara (hoy Argelia).

Se envió al Sahara un nutrido grupo de geólogos, ingenieros y transportistas, y comenzaron las concesiones a varias petroleras, entre ellas la Shell.
Todo pasó a transformarse en una verdadera "pesadilla logística", puesto que los camiones que lograban sortear las dunas no podían llevar cargamento; y los que sí iban cargados, se quedaban en las dunas.

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En uno de sus viajes a Argelia, invitado por Shell en 1956, Paul Berliet decide que construirá el camión más adecuado para eso, y le encarga a su ingeniero jefe de vehículos especiales, André Billiez, la creación de un camión capaz de llevar 50 toneladas de carga por las dunas del desierto con una ausencia total de carreteras o pistas. Billiez vuelve de África una semana más tarde y decide que deberá ser un camión sencillamente gigantesco.

El desarrollo del T100 comenzó en enero de 1957, en función de los neumáticos Michelin. Pidieron a sus paisanos de Clermont-Ferrand los neumáticos más grandes que tenían y a partir de ahí diseñaron el camión. Nueve meses después, en octubre de 1957, nacía la nueva criatura de Berliet, un grandote de 103 toneladas.

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Bautizado oficialmente como T100 (por cien toneladas), fue expuesto en el Salón de París antes de ser enviado al desierto argelino. Pronto se gana el apodo de gigante del desierto. Mide 15,30 metros de largo, casi 4,5 metros de alto, cada rueda pesa casi 1.000 kg y su V12 pesa tanto como un Mercedes AMG G 65, es decir, 2,5 toneladas. Un V12 que, por cierto, bebe de dos depósitos de gasóleo de 945 litros cada uno.

Bajo el capó grande como un SUV, se halla un V12 turbodiésel de 29.6 litros de cilindrada y 600 CV de origen Cummins.

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Berliet prefirió comprar un motor antes que desarrollar uno propio por razones de costos. El par es enviado a las seis ruedas -sí es tracción integral- vía un cambio semi automático Clark de cuatro relaciones hacia adelante y otras tantas hacia atrás.

La dirección es lógicamente asistida y cuenta con su propio motor. Un dos cilindros bóxer Panhard. Este se pone en marcha para mover las ruedas si fuese preciso y así evitar encender el V12 solo para girar las ruedas.

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Y no hubo más T100 que estas cuatro unidades. Tras una guerra que marcó Francia y Argelia para siempre, Francia le devuelve la independencia a Argelia en 1962. Se acabó la prospección en el Sahara, y entonces Berliet cancela definitivamente el programa T100 en 1964 tras usar la unidad "estadounidense" como prototipo con una turbina de helicóptero de 1.000 CV.

Por David Gil
Fuentes: Varias

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