Cómo cambia el taller ante los nuevos vehículos

POR TALLER ACTUAL URUGUAY

Electrificación, software, ADAS y acceso a datos plantean nuevas exigencias para la reparación independiente.

El taller mecánico independiente ocupó históricamente un lugar central en el mantenimiento y la reparación del parque automotor. Ese escenario continúa vigente, pero comienza a transformarse a medida que los vehículos incorporan electrificación, electrónica, software, conectividad y sistemas avanzados de asistencia a la conducción.

Los vehículos actuales integran una cantidad creciente de sensores y unidades electrónicas capaces de generar y transmitir información en tiempo real. A esto se suman sistemas que permiten realizar actualizaciones remotas y mantener al vehículo conectado con plataformas digitales incluso después de su comercialización.

La electrificación también modifica las tareas habituales del taller. Los vehículos eléctricos reducen la cantidad de determinados componentes mecánicos tradicionales, pero incorporan nuevas exigencias relacionadas con electrónica de potencia, baterías de alta tensión, sistemas eléctricos y diagnóstico electrónico.

Otro cambio está relacionado con el denominado vehículo definido por software. En estos modelos, una parte creciente de las funciones depende de programas y sistemas electrónicos que pueden recibir actualizaciones, incorporar nuevas prestaciones o modificar parámetros sin necesidad de una intervención mecánica convencional.

Para el taller, esta evolución implica que determinadas reparaciones comienzan a depender no solamente de herramientas y conocimientos mecánicos, sino también del acceso a software, plataformas de diagnóstico e información técnica.

ADAS y nuevas tareas de calibración

Los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), como el frenado autónomo, el mantenimiento de carril y diferentes sensores de proximidad, también incorporan nuevos procedimientos.

Intervenciones sobre parabrisas, dirección, suspensión o determinados componentes de carrocería pueden requerir posteriormente procesos específicos de calibración de cámaras, radares y sensores. Para realizarlos correctamente se necesitan equipamiento adecuado, información técnica y personal capacitado.

En este escenario, el diagnóstico adquiere un papel cada vez más importante. Códigos de falla, parámetros de funcionamiento, configuraciones electrónicas e historial del vehículo forman parte de la información necesaria para identificar una anomalía y realizar una reparación.

En los vehículos conectados, parte de esos datos puede transmitirse hacia plataformas administradas por los fabricantes. Esto abre un nuevo debate para el mercado independiente acerca de las condiciones de acceso a la información necesaria para mantener y reparar los vehículos.

El derecho a reparar

En este contexto adquiere relevancia el concepto de “right to repair” o derecho a reparar, que plantea la posibilidad de que el usuario pueda elegir dónde realizar el mantenimiento de su vehículo y que los talleres independientes tengan acceso a la información, herramientas y sistemas necesarios para efectuar esas tareas.

El debate ya no se limita a la disponibilidad de repuestos y manuales técnicos. También comprende software, datos del vehículo, plataformas de diagnóstico, codificación de componentes y actualizaciones electrónicas.

A nivel internacional, diferentes organizaciones del aftermarket trabajan sobre esta problemática. Uruguay participa a través de CTMA, que integra iniciativas internacionales y regionales vinculadas con el sector de reparación.

CTMA participa además de ALAREPA, junto con organizaciones como FAATRA de Argentina y Sindirepa de Brasil, donde se analizan problemáticas comunes para talleres, distribuidores, importadores, fabricantes de autopartes y otros integrantes del aftermarket.

En Uruguay también se impulsa la formación de una mesa de aftermarket destinada a abordar los desafíos compartidos por los diferentes actores de la cadena de reparación y posventa.

El desafío para los talleres uruguayos

Uruguay cuenta con una amplia red de talleres independientes que atiende tanto al parque de vehículos particulares como al transporte. La transformación tecnológica plantea para estos establecimientos dos desafíos principales: incorporar capacitación y equipamiento y disponer del acceso a la información técnica necesaria para intervenir sobre vehículos cada vez más digitalizados.

La expansión de la movilidad eléctrica profundiza esta transformación y amplía las especialidades que comenzarán a demandarse en el mercado de reparación.

Para el taller independiente, adaptarse a este nuevo escenario implicará incorporar conocimientos sobre electrónica, diagnóstico, sistemas ADAS, electrificación y software, sin abandonar las competencias mecánicas que continúan siendo necesarias para el mantenimiento del parque automotor.

Fuente: Transporte Carretero