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Larga historia de la lubricación


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La relación roce y resistencia del movimiento ha sido tenida muy en cuenta en distintas etapas de nuestra civilización.

En el Antiguo Egipto, ante la necesidad de transportar colosos y bloques para la construcción de esfinges y pirámides. Los esclavos egipcios usaban ramas o troncos de árboles para arrastrar y tirar de los trineos con aproximadamente 60 toneladas de bloques, reduciendo el roce de deslizamiento entre el trineo y el suelo, transformándolos en roce de rodamiento.

Luego, unos 2600 años a.C. fue encontrado el primer vestigio de engrase en las ruedas del trineo que perteneció a Ra-En-Ka (Rey de Egipto), comprobado por análisis que el lubricante era sebo de buey o de carnero. O sea, en el Antiguo Egipto se usó este sebo como lubricante abajo de los trineos, facilitando el deslizamiento.

En Grecia, entre 776 a.C – 393 d.C se celebraron los primeros Juegos Olímpicos, una tradición que siguió de cuatro en cuatro años. Una de las modalidades de esta Olimpiada era la carrera de Bigas, que también tenían los ejes lubricados con grasa animal.

200 d.C., los romanos también usaron bigas como medio de transporte, que se lubricaban con grasa animal.

En la Edad Media la grasa animal era usada para lubricar los mecanismos de apertura de portones de castillos que crujían y en las ruedas de los carruajes que transportaban a reyes y reinas. A fines de este siglo VIII, en Noruega, los vikingos eran expertos en la construcción de barcos. Construyeron los primeros y perfeccionados largos barcos a vela. Por un buen tiempo, fue usado el aceite de ballena para lubricar el soporte de articulación de las velas y el eje del timón.

En Siglo XV, comienzo de las grandes navegaciones comerciales, el aceite de ballena también fue usado para lubricar las roldanas y timones de los barcos. Con la invención de artefactos en el Siglo XVI, surgió la necesidad del engrase venida del petróleo, para su perfecto funcionamiento. Durante los Siglos XVII y XVIII, con el desarrollo de la civilización e invenciones aún más revolucionarias, debemos destacar a Leonardo da Vinci, que elaboró grandes proyectos que también aportaron para el progreso del engrase, como la bestia de disparo potenciado (catapultas), máquina excavadora, entre muchos otros. La Revolución Industrial provocó la mecanización de la industria y de los transportes. Con el crecimiento de las máquinas textiles fue requerido el lubricante para el buen funcionamiento de las máquinas.

El Siglo XIX, en Pensilvania (EE. UU.) sucedieron tres hechos a destacar:

- En 1859, un ex maquinista de tren estadounidense, Edwin Drake, perforó el 1º pozo de petróleo con 21 metros de profundidad. Con esto, se extraían, aproximadamente, 3.200 litros de petróleo por día.

- Surgió la necesidad de lubricar los cojinetes de los trenes, a cada 160 km rodados.

- Con las innovaciones de las máquinas, el engrase pasó de “algo necesario” a “muy necesario”. Después de 5 años del descubrimiento de Edwin Drake, 543 compañías se dedicaron a la extracción de petróleo.

Ya llegado el Siglo XX, con la 2º Guerra Mundial y la necesidad de máquinas más potentes, tanques, armas y cañones, el lubricante fue usado en cantidades siderales.

A medida que se fueron desarrollando los vehículos a motor, creció la necesidad y la importancia de la lubricación en ellos.

Su composición

Los lubricantes pioneros fueron los aceites vegetales y las grasas animales como ya dijimos.

Esas primeras grasas estaban elaboradas con materiales que contenían cal mezclada con grasa animal y a veces hasta con aceites vegetales. Estos tipos de mezclas fueron utilizada hasta el siglo XIX, cuando las grasas a base de aceites minerales fueron utilizadas como eficaces lubricantes en los vagones de las minas y en máquinas industriales. Esa grasa sólida, llamada "briqueta", fue usada intensamente hasta mediados del siglo XX.

Durante todo el siglo XX, ya con los motores a vapor, los vehículos motorizados y las máquinas industriales y agrícolas, creció la necesidad de contar con grasas más eficientes. Fue así que surgieron las producidas a base de jabones metálicos de sodio, de aluminio y de bario.

Se contaba con una gama muy variada de grasas ya que cada producto era creado en función de su uso específico: para chasis, cojinetes, mandos de dirección, piñones, vagonetas, carros, etc.

En 1950 se introdujo una grasa de "multiuso", echa a base de litio. La irrupción de este producto produjo cierto escepticismo pero años más tarde se transformó en la grasa más utilizada para los vehículos a motor. Hoy, la grasa de litio es de suma utilidad en la industria.

Los lubricantes fueron sufriendo cambios tecnológicos para dar solución a las necesidades extremas que se presentan en los procesos industriales. Actualmente la lubricación es un factor decisivo en la perfección y competitividad, haciendo obtener ganancias en su utilización, brindando mejorías en la performance de los equipos, transportes y unidades particulares, y principalmente reduciendo los costos de mantenimiento de los mismos.

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