¡Que no sea la junta de tapa...!!!

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¡Que no sea la junta de tapa...!!!

Hablamos de una de las averías más complicadas y temidas por los conductores, puesto que se trata de una pieza esencial para el funcionamiento del motor, ya que se encarga de mantener la estanqueidad de la compresión del motor.

Entre la tapa de cilindros y el bloque motor se halla la junta de tapa de cilindros; una lámina indeformable encargada de mantener esa hermeticidad de la compresión. Para conseguir una óptima estanqueidad entre los dos componentes a los que se encuentra ligada, cuenta con una serie de oquedades para la cámara de combustión, espárragos y el paso del circuito de refrigeración, ayudando así a prevenir fugas de anticongelante y lubricante de sus circuitos de engrase.

Observemos que ha sido diseñada específicamente para su función dentro del motor, y durante su fabricación se tienen en cuenta las altas temperaturas y las presiones que tendrá que soportar en la zona en la que se va a colocar para garantizar su perfecta adaptación.

Hay varios síntomas que indican que la junta está defectuosa y son los siguientes:

Aceite en el refrigerante: para saberlo, se debe revisar el líquido refrigerante del motor, esta fuga no se nota en la conducción. Si al revisarlo se encuentra que el líquido refrigerante tomó un color extraño y tiene más consistencia, significará que los dos líquidos se han mezclado y que la junta está dañada.



Sobrecalentamiento: se puede notar que el motor se calienta en exceso y que el nivel de refrigeración del auto no está funcionando como debería. Se podrá comprobar la temperatura del motor en el panel de mandos del vehículo y en el indicativo lumínico que marca un problema con la temperatura del mismo. Debido a un exceso de calor, la junta de tapa de cilindros estaría quemada, haciendo que se produzca una filtración que puede llegar a destrozar todo el motor.

Color y olor del humo: debido al sobrecalentamiento. el color del humo del motor cambia y se vuelve gris o blanco, además tiene un olor distinto al habitual.
Refrigerante dentro del circuito de aceite: no es fácil de ver y puede causar un daño irreparable en el motor. Tan solo se verá cuando al realizar un cambio de aceite en el que se puede observar que en vez del color negro habitual de éste, al cambiarlo ha adquirido un tono marrón y una consistencia distinta.

Fuga del líquido refrigerante: se comprueba en el lugar en el que ha estado estacionado el auto. Puede que debajo de él se vean manchas que indican indudablemente una pérdida de algún fluido; y se debe corroborar si son del refrigerante.

Pérdida de potencia: al tratarse de una pieza que interfiere en la combustión del motor, si ésta no funciona bien, se notará una pérdida de potencia considerable al conducir.
Consumo elevado de agua: debido a los problemas de refrigeración, el vehículo puede estar consumiendo más agua de lo normal. Comprobarlo es simple, ya que se abre el capó y se asegura que los niveles se encuentran en el lugar indicado para ello.

Consumo elevado de aceite: también se puede comprobar fácilmente si los niveles de aceite se reducen más de lo normal en el motor. utilizando la barra de medición incorporada para ello. Si el aceite ha disminuido mucho en poco tiempo, es un síntoma de tal avería.

Cómo cambiar la junta de la tapa de cilindros en 8 pasos

1. Desconectar la batería
Localizar el borne positivo (rojo) y negativo (negro), utilizando una llave para desanclar primero la terminal negativa y posteriormente la positiva.
Jamás hacerlo de manera inversa, puesto que se rompería el sistema eléctrico, provocando daños graves en el vehículo.

2. Drenar el aceite y el anticongelante del coche
Se drena el aceite como de costumbre, y en el caso del anticongelante, dependiendo del modelo, hay que buscar un tornillo de vaciado en la parte baja del radiador o un tapón en el bloque del motor.



3. Acceder a la junta de tapa de cilindros
Para llegar a la junta de tapa de cilindros hay que soltar la tapa de la correa de distribución y quitar el tubo del anticongelante y los diferentes cables que están por encima de ella (conexiones eléctricas, bujías, acelerador,etc). Una vez quitados, se llegará a la tapa de balancines y a la propia tapa de cilindros.

4. Quitar la junta antigua
Cuando se haya accedido a la tapa de cilindros solo se deberán retirar los tornillos de la misma con una llave, y así se podrá sacarla con las manos, y saldrá sin problema.

5. Limpiar la superficie de la tapa de cilindros
Utilizar una lija y un desengrasante para quitar el hollín y toda la suciedad de la tapa de cilindros, así queda completamente limpia.



6. Colocar la nueva junta de tapa de cilindros
Esta parte es la más delicada, ya que colocarla mal hará que haya que cambiarla otra vez en muy poco tiempo. La junta debe de fijarse tal y como viene indicado en el manual de instrucciones de la propia junta que se ponga.

Hay que tener mucho cuidado a la hora de poner los tornillos, ya que se debe respetar el par de apriete. Se debe recordar el número de vueltas que se dieron para sacar cada tornillo, o utilizar la dinamométrica para conseguirlo.

7. Volver a colocar todas las piezas
Tras poner la nueva junta de tapa de cilindros, tocará colocar todas las piezas que se han ido quitando para acceder hasta ella.
Es importante no olvidar ninguna, colocando cada una en el mismo lugar en el que estaban.

8. Rellenar el depósito de aceite y anticongelante
Para finalizar, solo hay que volver a cargar de aceite y anticongelante el auto. De esta forma, se habrá terminado con el cambio de la complicada junta de tapa de cilindros.





Por David Gil

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